El Miedo Y La Enfermedad, ¿Coronavirus O Ansiedad?

La crisis sanitaria creada por el COVID-19 nos ha pillado por sorpresa. Y es que, principalmente, es un fenómeno desconocido, y ante ese desconocimiento frente al funcionamiento del virus y sus posibles repercusiones sociales, políticas y económicas, es inevitable sentir miedo; lo cual puede traducirse en diversos síntomas como cuadros de ansiedad o incluso desarrollo de algunas fobias. Para no caer en estas oscuras trampas de la mente, es necesario plantearse la pregunta del millón, ¿cuál es el verdadero peligro? ¿coronavirus o ansiedad?

Es inevitable sentir miedo y ansiedad ante estas situaciones de desestabilización social, incertidumbre y cambios inesperados en nuestro modo de vida, pero es importante saber cómo funciona para poder gestionarlo.

Por Matías Astroza. Psicólogo, Psicoanalísta, Psicoterapeuta y Docente.

¿Qué es la ansiedad?

Los síntomas de la ansiedad se generan ante un peligro real o simbólico, por tanto, el miedo causado por este peligro puede ser justificado y objetivo o, injustificado e irracional.

Ya explicamos que es normal sentir estas sensaciones ante determinadas situaciones, tal y como la que vivimos en la actualidad, sin embargo, es prudente alejarse de los miedos irracionales que pueden acompañar a otros más justificados. 

El identificar estos miedos, te puede dar un indicio de que algún síntoma que estas experimentando, podría ser causado por ansiedad y no por una enfermedad relacionada con el virus. Esta señal te puede servir para identificar el origen de algunas sensaciones y gestionarlas mejor.

Te lo explicamos un poco mejor con la siguiente infografía:

Cuando nos encontramos en la zona azul (miedo racional), podemos gestionar mejor las emociones ya que tenemos datos objetivos de la realidad, por tanto, podemos utilizar herramientas que están a nuestro alcance y no desesperar ante algo que no está a nuestras manos.

La zona roja (miedo irracional) es más complicada, los miedos no se corresponden necesariamente con la realidad, por tanto, gestionarlos es mucho más complicado, ya que suelen ser cosas que están completamente fuera de nuestro alcance, limitando las herramientas disponibles para gestionar los problemas. Las emociones suelen ser más intensas y pueden venir acompañadas de algunos síntomas físicos a saber:

Algunos síntomas causados por la ansiedad

  • Dolores de cabeza (cefalea tensional).
  • Dificultad para respirar.
  • Fatiga.
  • Dolores musculares.
  • Malestar estomacal y diarrea.

Los conoces, ¿no?. Efectivamente, tal y como estás pensando, estos síntomas son muy similares a algunos cuadros causados por un virus como el que ahora ocupa todas las portadas y la opinión pública.

Si las ideas irracionales son muy frecuentes y las retroalimentamos, preocupándonos en exceso por el fenómeno; pasándonos el día leyendo y viendo noticias trágicas sobre la enfermedad (evita la toxinformación) o, centrándonos demasiado en algún síntoma en particular y amplificando las sensaciones por ejemplo, podríamos caer en una situación de pánico; estado en el que carecemos de cualquier habilidad de gestión para resolver el problema y, generando una situación muy desagradable para quien lo sufre y los que le rodean.

¿En qué parte del gráfico estás tú? ¿En la zona azul o en la roja? ¿Te identificas con algún pensamiento de los que se ven aquí?

Por tanto, ya sabes que hay algunos síntomas que podrían estar ocasionados por una respuesta de ansiedad y que podrías confundir con un cuadro vírico, sobre todo cuando está tan en boga.

¡OJO! Con esto no te quiero decir que ignores los síntomas, o que si sientes alguno de ellos, los atribuyas directamente a la ansiedad, hay que ser responsables y tomar todas las precauciones que recomiendan las autoridades.

Si te sientes realmente mal, no dudes en consultar en los números de teléfono destinados para ello, sobre todo si estas dentro de la población de riesgo (mayores de 65 años con enfermedades asociadas o inmunodeficiencia).

En Madrid, puedes llamar al 900 102 112 si sientes fiebre y un cuadro de tos con dificultad respiratoria (suelen ser los síntomas diferenciales del COVID-19).

De todos modos, es importante recalcar la importancia que tiene la salud psicológica en el sistema inmune, y es que queremos tener nuestro sistema inmune bien fuerte para combatir al virus, ¿no?. 

¿Cómo puede afectar la respuesta de ansiedad?

La ansiedad y otras emociones negativas tienen una incidencia directa en nuestra respuesta inmune, y esto es muy fácil de explicar:

Si utilizamos ciertos recursos físicos de forma innecesaria ante un miedo que no es real ni proporcionado, como tensión muscular, aumento del ritmo cardíaco, etc. (preparación del cuerpo para lucha o huida), estaremos desabasteciendo al cuerpo de otros recursos importantes para luchar contra agentes externos, como un virus.

Así que es muy importante que si estás enfermo, no agudices la carga a tu cuerpo con una respuesta de ansiedad, detéctala a tiempo y dale un RESPIRO a tu cuerpo.

Volviendo a lo que nos atañe, podemos así hacer el ejercicio de pararnos y comprobar las justificaciones de nuestros miedos para entrar en razón y no perder el control, pero hacer esto… ¿Quita el miedo?

Muchas veces, hacer este ejercicio de identificar nuestros pensamientos y su origen, no basta para vencer el miedo, y no solo no lo elimina (quizás si lo disminuye), sino que puede aumentar la frustración y rechazo a lo que sentimos; entrando en un estado de ira o cólera al no comprender el real motivo del miedo y darnos cuenta de lo irracional de nuestras ideas, incluso, culpándonos por ello.

Todo esto puede venir acompañado de otro miedo aún mayor… el miedo a la locura. Es entonces cuando se puede entrar en un interminable círculo vicioso de miedos, culpas y frustraciones; un interesante cóctel de emociones negativas muy difíciles de gestionar.

Intenta no culparte ni frustrarte, es completamente normal sentir esto y, a muchísima gente le pasa aunque no hablen de ello. NORMALIZA.

Y enotnces, ¿Cómo combatir la ansiedad de manera efectiva?

Dicho esto, el trabajo para combatir estos miedos irracionales es mucho más profundo, y se recomienda acompañarlo de un apoyo psicoterapéutico, mucho tiempo y paciencia. Aquí te dejo otro artículo donde puedes leer sobre algunos beneficios que la psicoterapia te aporta para tu bienestar.

Por eso, en estos momentos en que nos encerramos y nos reencontramos con nosotros mismos, puede ser un espacio para explorar esas áreas a las que no le prestamos mayor atención durante nuestro frenético ritmo de vida. El mundo nos ha obligado a parar y vernos frente al espejo. Quizás ahora es momento de escucharte.

Los profesionales de la salud mental podemos escucharte y ayudarte a que te escuches y te conozcas, así solo tú sabrás como manejar estas situaciones de miedo e incertidumbre.

Desde la tranquilidad de tu casa (aunque sea por necesidad ante la situación actual), te podemos atender en modalidad online. Quizás, también sea un buen momento para empezar aquello que estás postergando.

Fuentes: 

  • Astroza, M. (2019). 4 habilidades que no sabías que la psicoterapia puede potenciar. https://cutt.ly/oynpC6f
  • Vindel, A. C. (2010). Ansiedad, estrés, emociones negativas y salud. Atrapados por el estrés.

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